Bolaño y nuestra fijación latinoamericana

Acabo de terminar de leer la novela Estrella distante de Roberto Bolaño. Por esas cosas tontas de uno, la leí primero en inglés, ya que era más fácil de conseguir y más económica. Ahora la re-leí en el original, que no es más que como (re)leerla por primera vez.

La historia de Carlos Wieder es fascinante. Esa fijación nuestra (me refiero a los latinoamericanos de esa generación) con el nazismo, con esa estética de la muerte, como la llamase Walter Banjamin. Por supuesto, Carlos Wieder no es un personaje de ficción, como algún descuidado crítico literario pudiera creer.

El hecho es que yo también conocí a un Carlos Wieder, al menos en una versión menos colorida y sangrienta. El que yo conocí no era un aspirante a poeta, sino un aspirante a ingeniero. Como el de Bolaño, el que yo conocí también era chileno, aunque en el fondo no lo era. Pero ahí estaba esa misma pasión, fija, obsesiva, por lo macabro, por la muerte, por su estética no-aureática.

Sin duda alguna, Benjamin hubiera disfrutado la lectura de esta novela de Bolaño. El arte de Carlos Wieder ejemplifica a la perfección la estética del nazismo (y de la modernidad en su vertiente más oscura y degenerada), tal y como el mismo Benjamin lo denunciara en su “Work of Art“.