Benedetti y nuestra literatura

Mario Benedetti

Además de un excelente poeta, narrador y activista político, Mario Benedetti fue también un respetable teórico literario. Por ejemplo, él fue uno de los primeros en plantear la necesidad de buscar alternativas de autointerpretación de nuestras literaturas.

En 1972, como parte de una colección titulada América Latina en su Literatura, Benedetti publicó un ensayo donde discute los “Temas y problemas” que, según su entender, aquejaban a nuestras literaturas. Allí Benedetti plantea con lucidez la “necesidad de una autointerpretación”, de buscar caminos interpretativos propios y distantes de aquellos que provenían de otras latitudes; principalmente, de Europa.

Para él, el peligro residía en cierta tendencia de algunos escritores de asumir actitudes “autocolonizantes” comunes a los de esos “comentaristas de lo literario” que abundan en los diarios y otros medios latinoamericanos. En otras palabras, él advertía sobre el peligro que enfrentaban ciertos escritores latinoamericanos que parecían más atentos a “merecer” una buena crítica (gringa o europea) “que a las necesidades internas de toda obra de arte”.

Roberto Fernández RetamarÁngel Rama

Por más de un cuarto de siglo, las palabras de Benedetti resonaron en varios de nuestros mejores teóricos de lo literario, incluidos el peruano Antonio Cornejo Polar, el uruguayo Ángel Rama, el cubano Roberto Fernández Retamar, y el argentino Alejandro Losada, entre otros, quienes durante esos años intentaron crear un modelo auto-interpretativo que llenara el vacío denunciado por Benedetti.

Antonio Cornejo Polar

Hoy día sabemos que ese proyecto fracasó, como bien lo explica el mismo Cornejo Polar en un ensayo publicado en su Revista de Crítica Literaria Latinoamericana en 1999. En este ensayo, Cornejo Polar reconoce que mucho del fracaso se debió a “la suposición de que la literatura latinoamericana es una y coherente” y que, además, “transportaba” los signos de una identidad igualmente “globalizante”.

Más interesante, sin embargo, es otro ensayo de Cornejo Polar donde advierte en torno al abuso que durante años se hizo de categorías y “préstamos metafóricos” tomados de otras disciplinas. Y digo interesante, porque Benedetti también escribió un ensayo, que publicaron en la misma revista, donde reflexiona sobre las palabras de Cornejo Polar.

Para Benedetti, mucho del problema radica en “ese esquemático, erróneo y limitado enfoque de las letra hispanoamericanas” que permea “el medio académico estadounidense”. El hecho mismo de que mucha de nuestra crítica esté mayormente escrita en otro idioma, el inglés, tal y como advierte Cornejo Polar, es para Benedetti motivo de mucha preocupación. En cierta forma, sugiere Cornejo Polar y cita Benedetti, pareciera que se ha creado un ciclo de dependencia donde la literatura latinoamericana se convierte en materia prima que luego de viajar a los centros de producción académicos estadounidenses o europeos, regresa a nosotros convertida “en artefactos críticos sofisticados”.

De allí a que se den fenómenos extraños como el ocurrido al uruguayo Juan Carlos Onetti, quien, dice Benedetti, en los años ’80s y a raiz de recibir el Cervantes, fue acribillado “por expertos en lingüística, intertextualismo, semiótica, postmodernismo, deconstruccionismo, teoría del simulacro y otras modalidades del actual esperanto crítico”. Y, claro está, el “esperanto crítico” no fue escrito en esperanto ni en español sino, mayoritariamente, en inglés.

(¿Y no es eso precisamente lo que está ocurriendo hoy día con la obra del chileno Roberto Bolaño, a quien la crítica estadounidense ha canonizado de manera similar a como hiciera con Onetti en los ’80s y con W.G. Sebald en los ’90s? Para dar un ejemplo de ello, ¿no es acaso preocupante que a Bolaño se le conoce hoy día más por lo que de él escriben críticos y estudiosos que lo han leído en traducción que por lo que escriben aquellos que lo leen en su lengua original?)

Benedetti termina su ensayo con otro llamado a luchar, uno similar a aquel que en 1972 iniciara el proyecto de búsqueda de una “autointerpretación” de las literaturas hispanoamericanas. Siguiendo en esto a Cornejo Polar, Benedetti nos invita a “liberarnos de esa hegemonía”, la que imponen esos artefactos críticos hechos en inglés, “el lenguaje de la hegemonía que habla de por sí de lo marginal, subalterno, poscolonial”. ¿Qué mejor tributo puede haber para este ilustre latinoamericano (recientemente fallecido) sino aceptar su llamado y comenzar ahora, de una vez por todas, nuestra “liberación” cultural?

Recordando a Benedetti

El año antepasado, el gobierno venezolano le otorgó a Mario Benedetti la Orden Francisco de Miranda. Un poco antes, en Agosto del mismo año, la televisora del estado venezolano le entrevistó para el programa Librería Mediática.

A continuación un video del momento en que se le entrega a Benedetti la condecoración:


Benedetti recibe la Orden Francisco de Miranda

La entrevista, sin duda, interesante, aunque algo improvisada. Benedetti habla de la ciudad, de la política en Latino América y algo sobre sus lecturas, el arte de escritor y el cine. Interesa escuchar su posición en torno a los cambios políticos que vive Latino América, su postura podría interpretarse como crítica en cuanto a que prefiere suponer que cada proceso tiene sus peculiaridades, una forma de evadir opiniones sobre cada proceso en particular.

Benedetti y la vida, ese paréntesis

Ayer murió en Montevideo, Uruguay, el maestro Mario Benedetti. Da la casualidad que en días pasados leía una obra reciente sobre él, una antología de escritos en torno a su poesía y a su compromiso político.

Sin duda, una pérdida terrible para nuestra Latinoamérica. Tierra rica en poetas y visionarios, se queda ahora sin uno de sus mejores y más lúcidos.

Para mí, no hay mejor forma de celebrar la vida de un poeta que con su poesía. He aquí una muestra, quizás pertinente, que nos habla de ese paréntesis que llamamos vida, que en el caso del maestro Benedetti se extendiera por ochenta y ocho años:

Cuando el no ser queda en suspenso
se abre la vida ese paréntesis
con un vagido universal de hambre

somos hambrientos desde el vamos
y lo seremos hasta el vámonos
después de mucho descubrir
y brevemente amar y acostumbrarnos
a la fallida eternidad

la vida se clausura en vida
la vida ese paréntesis
también se cierra incurre
en un vagido universal
el último

y entonces sólo entonces
el no ser sigue para siempre