El (in)cierto destino del ensayo

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En un artículo publicado recientemente por The Guardian, Sam Leith, editor literario del Spectator, arguye que si bien la calidad de los ensayos publicados por las grandes casas editoriales ha disminuido en años recientes, hay sin embargo razones para ser optimistas sobre el futuro de este género, particularmente de la mano de editoriales universitarias como Yale, Harvard, Oxford, Cambridge, Princeton y Chicago. La razón, según Leith, es que la mayoría de las casas comerciales se han concentrado más que nada en producir libros monotemáticos — libros de “grandes ideas”, como él los llama —, a los que él describe de este modo: Continue reading “El (in)cierto destino del ensayo”

El capital del siglo xxi

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Thomas Piketty dando una charla en el seminario “Pour une Révolution Fiscale”, 28 abril 2011. Foto Parti Socialiste du Loire – Flickr (CC BY-NC-ND 2.0).

La tesis central del libro El capital en el siglo veintiuno del economista francés Thomas Piketty es muy simple.[1. En este comentario nos referiremos a la edición inglesa: [amazon ASIN=”B00I2WNYJW”]Capital in the Twenty-First Century[/amazon], Cambridge, MA: Harvard UP, 2014.] Continue reading “El capital del siglo xxi”

Sobre Borges y la neurona de Jennifer Aniston

Funes y la memoria

Estoy leyendo el libro [amazon ASIN=”9789500735032″]Borges y la memoria: Un viaje por el cerebro humano de “Funes el memorioso” a la neurona de Jennifer Aniston[/amazon] (Sudamericana, 2011) del neurocientífico argentino Rodrigo Quian Quiroga. El mismo es un paseo ameno y bien escrito sobre el tema de la memoria, desde la perspectiva de los últimos descubrimientos científicos en el campo de las neurociencias y la neuroingeniería, y todo ello conectado con la historia “Funes el memorioso” de Jorge Luis Borges. Rodrigo Quian Quiroga es un graduado en física de la UBA, con un doctorado de la Universidad de Luebeck. Además, ha ejercido la docencia e investigación en diferentes instituciones de los EEUU y Europa, incluidos el famoso Caltech y la no menos prestigiosa UCLA. Hoy día, Quian Quiroga se desempeña como profesor en la Universidad de Leicester, en el Reino Unido.

Lo que Quian Quiroga hace en su libro es demostrar lo cerca que estaba la intuición de Borges (o más bien debería decir la de él y la del psicólogo preferido de su mentor Macedonio Fernández, el estadounidense William James,[1. Según Jaime Nubiola, Borges fue introducido a la lectura de James de manos de su mentor, el escritor Macedonio Fernández. Este último era un amigo cercano de su padre y un ávido lector de James. Se cree que Fernández mantuvo algún tipo de correspondencia con el psicólogo norteamericano, aunque no hay evidencia sustancial para apoyar la tesis. En todo caso, sabemos que él estuvo a cargo la edición de algunas de las obras del filósofo estadounidense y que quizá buscó la ayuda de su pupilo bilingüe para ese trabajo. Cf. Jaime Nubiola, “WJ and Borges again: The Riddle of the Correspondence with macedonio Fernández“, Streams of William James 3.2 (Fall 2001):10-11.] cuyos libros devorara el joven escritor en su juventud) de entender el funcionamiento del mecanismo cerebral que controla la memoria humana. Más importante aún, Quian Quiroga describe al detalle los procesos involucrados en el procesamiento de conceptos abstractos en el cerebro, demostrando además, como bien intuyera su paisano del siglo pasado, el rol que cumple el olvido en su generación. Como nos dice Borges de boca del narrador de su cuento, “Pensar es olvidar diferencias”, lo que el trabajo científico de Quian Quiroga pareciera finalmente haber demostrado con casi absoluta certeza.

Borges, Benjamin y la neurona de Jennifer Aniston

Debo añadir que la conexión entre Borges y los avances científicos descritos por Quian Quiroga pueden extenderse a otra figura monumental del siglo XX, el crítico y filósofo alemán Walter Benjamin. Lo que el neurocientífico argentino ha descubierto es que para formar conceptos complejos, la mente humana requiere de un proceso eliminatorio que reduce la detallada información provista por los sentidos a una fracción mucho más manejable que se ubica o asocia con unas pocas neuronas cerebrales. Por ejemplo, Quian Quiroga ha encontrado, luego de una serie de experimentos con electrodos cerebrales aplicados a pacientes epilépticos, que fotografías de la actriz Jennifer Aniston pueden asociarse con neuronas específicas del cerebro; claro, asumiendo que el susodicho paciente sea un aficionado de la actriz.

En fin, de manera metafórica, la información del mundo que nos viene de los sentidos entra al laberinto de nuestro cerebro donde debe pasar por millones y millones de pasadizos y puertas, abandonando en cada una de ellas una porción de la información original. Al final del camino, estas ruinas, como las llamaba Benjamin,[2. Particularmente, en su obra El origen del drama trágico alemán (1928).] constituyen una versión dilapidada y desgastada del original, pero al mismo tiempo, como las alegorías del Barroco alemán, las mismas constituyen una imagen del todo, una suerte de holograma, eso que solemos llamar ideas, conceptos.

Creo que debo trabajar más esta conexión, pero lo definitivo es que el libro de Quian Quiroga abre una puerta interesante que conecta el mundo de la literatura, la psicología, la filosofía y la ciencia de una manera que de seguro Borges habría disfrutado enormemente. Definitivamente un buena lectura.

Notas