La ubicuidad de π

Recientemente se estrenó la película The Man Who Knew Infinity (2015), inspirada en la vida del prodigio en matemáticas indio Srinivasa Aiyangar Ramanujan. El film se basa a su vez en la biografía del mismo título de Robert Kanigel y se centra más que nada en la relación de Ramanujan con el matemático inglés G. H. Hardy.[1. Robert Kanigel, [amazon ASIN=”0349104522″]The Man Who Knew Infinity: A Life of the Genius Ramanujan[/amazon] (New York: Macmillan, 1991).] Por cierto, existe otro libro de ficción que también se inspira en la relación de Ramanujan y Hardy, su título es The Indian Clerk, del autor estadounidense David Leavitt.[2. David Leavitt, [amazon ASIN=”1596910402″]The Indian Clerk: A Novel[/amazon] (New York: Bloomsbury, 2007).] Continue reading “La ubicuidad de π”

En torno a la democracia social

En su Pequeña crónica de grandes días nos recuerda el gran Octavio Paz cómo el período de la posguerra ha sido uno de los más pacíficos y prósperos de la historia europea reciente. Algo similar arguye la historiadora Sheri Berman en la introducción de su fascinante [amazon ASIN=”0521521106″]The Primacy of Politics: Social Democracy and the Making of Europe’s Twentieth Century[/amazon], una historia cuidadosa del desarrollo de la democracia social en el siglo XX. Continue reading “En torno a la democracia social”

Camus, el objetivista

Uno de mis pesares es haber sacrificado demasiado por la objetividad. La objetividad es a veces complacencia. Hoy las cosas son claras y los campos de concentración deben llamarse campos de concentración, aun bajo el socialismo. En un sentido, nunca seré amable de nuevo.[1. Traducción propia: “L’un de mes regrets est d’avoir trop sacrifié à l’objectivité. L’objectivité, parfois, est une complaisance. Aujourd’hui les choses sont claires et il faut appeler concentrationnai-re ce qui est concentrationnaire, même le socialisme. Dans un sens. je ne serai plus jamais poli.]

Estas palabras las escribió Albert Camus en uno de sus cuadernos (‘cahier’ número 6) entre 1948 y 1951. Las mismas dejan ver el conflicto interno que vivía el autor de La peste y El mito de Sisifo en aquellos años, tal como lo describe Tony Judt en el segundo capítulo de [amazon ASIN=” 0226414183″] The Burden of Responsibility: Blum, Camus, Aron, and the French Twentieth Century[/amazon]. Continue reading “Camus, el objetivista”

El capital del siglo xxi

Thomas Piketty img
Thomas Piketty dando una charla en el seminario “Pour une Révolution Fiscale”, 28 abril 2011. Foto Parti Socialiste du Loire – Flickr (CC BY-NC-ND 2.0).

La tesis central del libro El capital en el siglo veintiuno del economista francés Thomas Piketty es muy simple.[1. En este comentario nos referiremos a la edición inglesa: [amazon ASIN=”B00I2WNYJW”]Capital in the Twenty-First Century[/amazon], Cambridge, MA: Harvard UP, 2014.] Continue reading “El capital del siglo xxi”

Sobre Borges y la neurona de Jennifer Aniston

Funes y la memoria

Estoy leyendo el libro [amazon ASIN=”9789500735032″]Borges y la memoria: Un viaje por el cerebro humano de “Funes el memorioso” a la neurona de Jennifer Aniston[/amazon] (Sudamericana, 2011) del neurocientífico argentino Rodrigo Quian Quiroga. El mismo es un paseo ameno y bien escrito sobre el tema de la memoria, desde la perspectiva de los últimos descubrimientos científicos en el campo de las neurociencias y la neuroingeniería, y todo ello conectado con la historia “Funes el memorioso” de Jorge Luis Borges. Rodrigo Quian Quiroga es un graduado en física de la UBA, con un doctorado de la Universidad de Luebeck. Además, ha ejercido la docencia e investigación en diferentes instituciones de los EEUU y Europa, incluidos el famoso Caltech y la no menos prestigiosa UCLA. Hoy día, Quian Quiroga se desempeña como profesor en la Universidad de Leicester, en el Reino Unido.

Lo que Quian Quiroga hace en su libro es demostrar lo cerca que estaba la intuición de Borges (o más bien debería decir la de él y la del psicólogo preferido de su mentor Macedonio Fernández, el estadounidense William James,[1. Según Jaime Nubiola, Borges fue introducido a la lectura de James de manos de su mentor, el escritor Macedonio Fernández. Este último era un amigo cercano de su padre y un ávido lector de James. Se cree que Fernández mantuvo algún tipo de correspondencia con el psicólogo norteamericano, aunque no hay evidencia sustancial para apoyar la tesis. En todo caso, sabemos que él estuvo a cargo la edición de algunas de las obras del filósofo estadounidense y que quizá buscó la ayuda de su pupilo bilingüe para ese trabajo. Cf. Jaime Nubiola, “WJ and Borges again: The Riddle of the Correspondence with macedonio Fernández“, Streams of William James 3.2 (Fall 2001):10-11.] cuyos libros devorara el joven escritor en su juventud) de entender el funcionamiento del mecanismo cerebral que controla la memoria humana. Más importante aún, Quian Quiroga describe al detalle los procesos involucrados en el procesamiento de conceptos abstractos en el cerebro, demostrando además, como bien intuyera su paisano del siglo pasado, el rol que cumple el olvido en su generación. Como nos dice Borges de boca del narrador de su cuento, “Pensar es olvidar diferencias”, lo que el trabajo científico de Quian Quiroga pareciera finalmente haber demostrado con casi absoluta certeza.

Borges, Benjamin y la neurona de Jennifer Aniston

Debo añadir que la conexión entre Borges y los avances científicos descritos por Quian Quiroga pueden extenderse a otra figura monumental del siglo XX, el crítico y filósofo alemán Walter Benjamin. Lo que el neurocientífico argentino ha descubierto es que para formar conceptos complejos, la mente humana requiere de un proceso eliminatorio que reduce la detallada información provista por los sentidos a una fracción mucho más manejable que se ubica o asocia con unas pocas neuronas cerebrales. Por ejemplo, Quian Quiroga ha encontrado, luego de una serie de experimentos con electrodos cerebrales aplicados a pacientes epilépticos, que fotografías de la actriz Jennifer Aniston pueden asociarse con neuronas específicas del cerebro; claro, asumiendo que el susodicho paciente sea un aficionado de la actriz.

En fin, de manera metafórica, la información del mundo que nos viene de los sentidos entra al laberinto de nuestro cerebro donde debe pasar por millones y millones de pasadizos y puertas, abandonando en cada una de ellas una porción de la información original. Al final del camino, estas ruinas, como las llamaba Benjamin,[2. Particularmente, en su obra El origen del drama trágico alemán (1928).] constituyen una versión dilapidada y desgastada del original, pero al mismo tiempo, como las alegorías del Barroco alemán, las mismas constituyen una imagen del todo, una suerte de holograma, eso que solemos llamar ideas, conceptos.

Creo que debo trabajar más esta conexión, pero lo definitivo es que el libro de Quian Quiroga abre una puerta interesante que conecta el mundo de la literatura, la psicología, la filosofía y la ciencia de una manera que de seguro Borges habría disfrutado enormemente. Definitivamente un buena lectura.

Notas

Writing is a Dangerous Business

The New Yorker has recently published an excerpt from D. T. Max’s biography of David Foster Wallace, America’s iconic post-modern writer. Foster Wallace hanged himself in 2008… on September 12 of that year to be more exact. As shown in the excerpt, he was an incorrigible addict who at the time of his death was struggling with what Bolaño — who also died young but from liver disease — used to call the dangerous business of writing.

Witold Gombrowicz and youth

I just started reading Witold Gombrowicz’s Pornografia. Witold Gombrowicz (VEE-told gom-BROH-veetch) was a polish author of novels, plays, short stories and some autobiographical works. He wrote most of his works in Argentina; where he lived as a refugee for almost twenty five years. Gombrowicz is best known for his novel Ferdydurke; a novel intended to reveal the “Great Immaturity of Humanity.” Pornografia was written years after Ferdydurke and, according to Gombrowicz, the former originated from the latter.

Gombrowicz also translated many of his works into Spanish. And he did such a good job that some of Gombrowicz’s translations are considered original works in their own right. Also, Gombrowicz has sometimes been called the (Joseph) Conrad of Latin America—due in part to the fact that he wrote in Spanish with the same perfectionist eagerness we recognize in Conrad’s works in English (as well as in many other L2 authors such as Ayn Rand and Vladimir Nabokov among others).

In his preface to Pornografia, Gombrowicz affirms that his novel is an exploration of humanity’s “need for the unfinished…for imperfection… for inferiority… for youth…” Pornografia’s preface is really interesting. Somehow, Gombrowicz develops a personal philosophy about human existence; while at the same time he develops his own theoretical foundation on the art of the novel.

For Gombrowicz, men conceal their true selves behind a tangled web of forms. We learned these forms from other people; the same people with whom we interact everyday during our lifetime. We adapt ourselves to these forms simply because we need the approval and recognition of the rest of the world. Thus, men “create each other by imposing forms on each other.” And humanity is the intricate web we spin on our own existence out of these forms.

As Westerners, we all aim “to the absolute.” We believe in perfection as the ultimate ideal. Perfection is synonym of God, salvation, and eternal life. Perfection is the realization of the impossible: eternal youth without impurities, without immaturity–which is something that bothers Gombrowicz a lot.

To him, Western civilization’s obsession with perfection is totally wrong. Our fixation on absolute values; our eagerness for absolute maturity, and our idealization of God’s absoluteness are all wrong simply because they represent the achievement of total fulfillment. What’s left of humanity if we all are totally content about our existence? We are what we are because of our dissatisfaction, because of our incompleteness, because of our youth. However, Gombrowicz is not an existentialist; he refuses the idea that men want to be God, as postulated by existentialists. For Gombrowicz, men simply want to be young but at their own discretion. And that’s why youth is the main theme of Gombrowicz’s novels.